LA FOBIA SOCIAL

Es una de las patologías más comunes y por demás ocultadas. Los pacientes solo consultan ante una necesidad imperiosa, como por ejemplo cuando la persona tiene ansiedad y miedo frente a desempeños en el área laboral o social, frente a personas extrañas, hablar en púbico o relacionarse.

El problema se presenta cuando ésta fobia impide una realización personal como por ejemplo cantantes, actores, modelos en las pasarelas, etc.

Trastorno Obsesivo Compulsivo, el famoso TOC del que tanto se habla

Los aspectos que se presentan clínicamente son principalmente la presencia de obsesiones y compulsiones.

Las obsesiones son ideas que aparecen de manera repetitiva y que invaden a la persona más allá del esfuerzo que ésta haga para tratar de evadirlas. Una de las características principales y de gran sufrimiento es la de que el paciente se da cuenta que esas ideas repetitivas provienen de su propia mente sin ningún fundamento. Reconociendo además, la irracionalidad de dichas ideas obsesivas.

Las Compulsiones son conductas mediante las cuales la persona se ve forzada a hacer o sea que no puede dejar de realizarlas.

Todos estos síntomas mencionados perturban no sólo el bienestar personal sino toda la vida del individuo.

“El futuro no es lo que solía ser, y no sabemos cómo será” H.B. Gelatt

Además de ser vulnerables, los seres humanos vivimos en una permanente incertidumbre, aunque a menudo no nos demos cuenta.

¿Cuál va a ser actualmente el rumbo que tomarán determinados sucesos en nuestra vida?

Ante la incertidumbre podemos incorporar cuatro factores importantes.

Totalidad

Existe un relato que escribió Hua-yen del budismo llamado “La joya de Indra y dice así:

Allí lejos, en la celestial morada del gran dios Indra, había una red maravillosa, que un sagaz artífice había colgado de modo tal que se extendía infinitamente  en todas direcciones. En armonía con los gustos extravagantes de las deidades, el artífice había colgado en cada “orificio” de la red una única joya resplandeciente y como la red era de dimensión infinita, también las joyas eran infinitas en número. Allí colgaban, brillando como estrellas de primera magnitud, ofreciendo un espléndido panorama para la vista. Pero si se tomaba arbitrariamente cualquiera de esas joyas para inspeccionarla más detenidamente, se descubría que sobre su pulida superficie estaban reflejadas todas las otras joyas de la red, de número infinito.